En junio de 2020 (plena pandemia) el entonces Intendente de Paraná Sr. Adán Bahl dejó cesantes a un grupo de empleados municipales que habían sido nombrados en planta permanente por el anterior jefe comunal Sergio Varisco. El motivo de la cesantía era que tales empleados, con desempeño de varios años en el Municipio, fueron designados sin pasar por el necesario concurso de antecedentes y capacidad. Los trabajadores fueron a la Justicia con un amparo y el Superior Tribunal (voto del entonces vocal Dr. Bernardo Salduna, con adhesión de otros vocales) dispuso la reincorporación de los echados. Aunque luego, otra integración del alto Tribunal, con mayoría oficialista, decidió lo contrario.

Por Juan Núñez

Parece que el Sr. Bahl, entonces tan preocupado por el cumplimiento de la ley y contrario a supuestos nombramientos a dedo, ahora piensa distinto: eso, porque vemos que ha nombrado en la Legislatura de la que fue ocasional presidente a varios de sus hijos.

No solamente estos ingresan al Estado no cumplimentando ningún tipo de concurso, ni siquiera alguien les conoce la cara en su «trabajo». Uno de tales párvulos incluso parece que descuella como estrella en el equipo de handball de River Plate, en Buenos Aires. Salvo que, como el padre Pio, realice el milagro de «bilocación» no se entiende cómo se desempeñaba simultáneamente en Paraná. Frente a semejante escándalo, es válido recordar que durante el Renacimiento algunos papas y cardenales designaban en altos cargos a sus hijos, por razones de pudor los llamaban «sobrinos». En italiano «nipote», de allí viene «nepotismo».

Dijo Sarmiento cuando un sobrino le pidió un cargo: «el nepotismo es vicio de papas, indigno de un gobernante republicano». «En el nombramiento de un Sarmiento, no puede estar la firma de otro Sarmiento».

También la política en general y sobre todo la entrerriana, sin distinción de partido, está trazada por el «clientelismo» y el amiguismo político, esta práctica clientelar, que data de la Antigua Roma, donde el «liberto» pasaba a ser «cliente» de su antiguo propietario, al cual le obligaban a mantener fidelidad y confianza, que muchas veces estas relaciones clientelares las realizaba un general romano con sus soldados, y de allí el término «clientela», hoy devenido a clientelismo, y político respecto al amiguismo de los cargos, caso de los contratos del entorno de Giano en Paraná, o del mismo Cresto en Concordia ( y donde el actual intendente omite realizar acción de lesividad), también alcanza a los actuales oficialistas, que incluyen hijos y amigos de la política, en la planta del Estado, cuestión que nos ocuparemos más adelante.

Lo antes descripto, no es ni más mi menos lo apreciado por los ojos del ciudadano común de la política provincial, de la cual está cada vez más alejado y decepcionando.

Fuente: El Entre Rios

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